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Inicialmente fue “Bestiario de Circo”, una novela tras la cual llegó su primer libro de poemas “Amarte sin saber”.
Hace apenas un mes nació el segundo poemario “Las letras de tu nombre”. El autor es Pepe Viyuela. Enorme actor y no menor poeta, aunque él prefiere denominarse “Payaso”. Actualmente se encuentra ensayando en Mérida “Miles gloriosus” de Plauto, que protagonizará junto a José Sancho. El estreno de este clásico tendrá lugar el 23 de julio. La vida de esta propuesta teatral será corta, el telón se echará en septiembre. Ojalá la circunstancias varíen y “el soldado fanfarrón” creado por Plauto hace 2.500 años pueda prorrogar su vida. Pudimos hablar con Pepe Viyuela. Gran actor, Gran autor y maravillosa persona:
Pregunta: ¿Corren buenos tiempos para la poesía?
Pepe Viyuela: Yo creo que sí. Yo creo que siempre, no es que sea una excepción... la poesía siempre tiene un lugar y un espacio. Otra cosa es que sea un género mayoritario, pero sin serlo, corren buenos tiempos, sin duda.
Pregunta: No es un género mayoritario , ¿Por qué crees que no lo es?
Pepe Viyuela: Quizá sean más fáciles otros géneros, quizá sea demasiado crítica la poesía en ocasiones, quizá también a veces los poetas nos pongamos excesivamente estupendos y lo único que consigamos con eso sea alejar al público de la lectura... no sé cuál será la razón... yo sólo sé que a mí sí que tengo que reconocer que me costó entrar en la poesía. Quizá porque no me habían enseñado desde pequeño a amarla, fue un
amor tardío por así decir. Empecé con la poesía a los dieciocho, diecinueve años... no fue como con la novela o con otro tipo de género literario, el teatro por ejemplo, que me gustaba más... la poesía me costó entroncar con ella, me costó reconocer un poco el valor que puede tener el hecho de tener la capacidad de jugar con la palabra, de jugar con los significados, de darle una mayor resonancia si quieres al propio espíritu, a través de esos juegos... me gusta llamarlo así... la considero un juego, la considero un divertimento que no por eso quiero decir que lo tenga en un lugar frívolo, sino todo lo contrario. Creo que el juego tiene una gran importancia desde que nacemos hasta que morimos, es quizá el espacio lúdico en el que mayor despliegue podemos hacer de la imaginación, en el que más nos podemos desarrollar nosotros mismos, en el que mejor podemos conocer a los otros... yo sí que tardé en llegar a la poesía. Creo que es una cuestión también de hábito, es quizá como con el vino, al principio quizá te cuesta un poco probar, pero cuando te acostumbras a él, reconoces cuáles son sus virtudes y acabas amándolo profundamente...
Pregunta: Has hablado de jugar con la palabra, ¿Es juego se practica más con la técnica o quizá con la sensibilidad, la humanidad...?
Pepe Viyuela: Pienso que es un compendio de todo. Creo que la poesía si se convierte en pura técnica, pura versificación no es interesante... y quizá si es simplemente una bocanada de sentimientos o de emoción pues quizá es más arrolladora o turbadora o probablemente ininteligible... yo creo que hay una combinación de inteligencia, de emoción, sentimiento y luego evidentemente la técnica también tiene que jugar un papel importante porque estás de alguna manera también ensanchando los espacios de la propia palabra; el significado de la palabra se altera muchísimo y se engrandece o se estrecha a veces con el juego poético, entonces eso te obliga a veces a buscar nuevos vocablos que desconoces a utilizarlos por su propio sonido más que por lo que significan en sí, entonces, bueno, creo que hay que jugar con todo, con la técnica, con la inteligencia y también con el corazón cuando uno hace poesía... Hay poetas que a veces derivan más por un lado otros que derivan hacia otro y hay otros que son geniales en todos los aspectos porque combinan perfectamente los tres palos de la trenza...

 

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Pregunta: Acaba de ver la luz tu tercer libro. Segundo de poesía y me ha llamado la atención lo que escribes en la contraportada. Dices “Hoy nace un tercero. “Las letras de tu nombre” ¡Qué cosas!” ¿Te sorprende...?
Pepe Viyuela: Sí... pero no sólo me sorprende eso... la vida creo que no deja de sorprenderme y de hecho creo que también juego a eso... también juego a que la vida me sorprenda. Me gusta que la vida me sorprenda, porque si no, parece que todo lo sabes o sabes todo lo que te va a pasar... yo en mi vida pensé que fuera a publicar ni un solo libro y de pronto me encuentro con que es el tercero y me sorprende muchísimo ... lo mismo que si hay un cuarto, que no lo sé, me sorprenderá y querré que sea así... de alguna manera también es algo así como cuando tienes hijos... te sorprende muchísimo el primero, te sorprende el segundo, yo ya no he tenido más, pero estoy seguro que si hubiese seguido teniendo hijos, me sorprendería su cara, incluso su nombre aunque lo hubiese elegido yo... me sorprendería qué es lo que hace, cómo se comporta... mis hijos me siguen sorprendiendo cada día... me sigue sorprendiendo seguir casado después de tantos años, me sigue sorprendiendo conocer gente nueva... cada día que pasa es una sorpresa y me gusta que sea así... no me gusta saberme la vida, prefiero que me sorprenda con cosas nuevas.
Pregunta: ¿Vivir es no perder la capacidad de sorpresa?
Pepe Viyuela: Sí, yo creo que sí... y dejarse sorprender... porque hay veces que cerramos las ventanas y decimos “bueno, yo ya lo sé todo, ya no hay nada que me sorprenda...” para bien y para mal, la vida es una continua sorpresa, a veces muy desagradable, pero otras veces por suerte infinitamente agradable.
Pregunta: ¿Cómo nacen tus versos, tus poemas, tu capacidad de crear imágenes tan hermosas...?
Pepe Viyuela: También es producto de la sorpresa, porque cuando yo me siento a escribir, muchas veces
no sé qué es lo que quiero contar, hay como una especie de prurito, una sensación de una necesidad de empezar a tirar del hilo y cuando comienzas, en ese hilo aparecen colgadas algunas cosas que no esperabas, enredadas otras que sí las sospechabas, pero que no sabías que eran exactamente así... empiezas a descubrir que te estás contando a tí mismo como no te imaginabas también... el propio
hecho de escribir, muchas veces, te sorprende y te asusta porque descubres zonas tuyas que a lo mejor no eres capaz de reconocer en el día a día pero que han aparecido ahí y que están ahí y que lo están por algo... no es que estés contando mentiras, te estás contando a ti, pero es que resulta que no te conocías y estás aprendiendo a conocerte también a través de eso... exige un cierto esfuerzo porque esa maraña, muchas veces no es fácil de desentrañar o tienes que hacer algún corte y luego hacer un nudo después para seguir tirando. Yo lo comparo mucho a ese hecho, al hecho de tirar del hilo e ir viendo cómo aparece ese hilo transformado o transformándose o transformándote incluso... es algo parecido a eso a ovillar o a desovillar algo que tienes dentro y que va apareciendo...
Pregunta: Hace unos días leí un fragmento de uno de tus poemas, incluido en el libro “Amarte sin
saber” decía algo así como “El poeta constata a su manera que la vida no le es indiferente, que pasar en silencio no es callar, sino tomar distancia para ver...” ¿Hoy en día quizá nos es indiferente la vida?

Pepe Viyuela: No, creo que no. Quizá nos sean indiferentes o queramos que nos sean indiferentes, para vivir más cómodos, los problemas que nos acucian o que acucian a otros. Intentamos pasar un poco de puntillas por ellos, que no nos afecte lo que le pueda pasar al vecino si es desagradable para que no nos turbe demasiado, pero es que esa indiferencia es un acto fingido, porque tarde o temprano todo lo que ocurre alrededor nos acaba afectando, no puedes escapar, es imposible, del mundo en el que vives, de la vida... y la vida de los otros también te afecta... otra cosa, es que no quieras meter la nariz en su vida y no seas fisgón... pero los problemas de los demás son tus problemas, ya sean los del vecino de arriba o los de los campos de refugiados palestinos o los de los que se mueren de hambre en África o en
cualquier otra parte del mundo. Todo lo que ocurre forma parte de nosotros y mirar hacia otro lado no es sino un acto inútil, porque te va a afectar... entonces, sí, probablemente busquemos esa indiferencia para vivir más cómodos, para impermeabilizarnos con respecto a los problemas de los otros, pero es inútil porque te van a terminar afectando... no podemos vivir... el día que nos muramos será el día que deje de afectarnos lo que nos rodea, pero hasta entonces, todas y cada una de las cosas que pasan nos importan y son de nuestra incumbencia.
Pregunta: Quizá una de las misiones del poeta y de la poesía pueda ser
ésa, hacernos despertar, hacernos ver que nada nos es indiferente...

Pepe Viyuela: Pues sí, probablemente... pero es una tarea para uno mismo, en principio... yo así me la tomo... yo creo que la poesía sí ayuda a creer en el mundo y a descifrar... a interpretar individualmente qué es lo que pasa y cómo te afecta... de cara a los demás, no lo sé, una vez que el poema ya está escrito se va de ti y va abriendo otras cosas en la gente que llega a leerlos y probablemente sean tan diferentes las cosas que les provoquen que lo que tú pretendías si es que pretendías algo con un poema, seguramente no se va a conseguir fácilmente en otra persona... porque a mí me ha pasado con poemas escritos por mí, que al cabo del tiempo he vuelto sobre ellos y he visto que lo que me provocaban, lo que despertaban en mí ya no tenía nada que ver con aquello que en un primer momento había interpretado o incluso algunos en los que se me ha
olvidado que estaban escritos, cuando he llegado a ellos, no sabía por qué los había escrito y me han despertado otras cosas... es decir, que la tarea del poeta muchas veces se pierde en el propio discurrir de la vida y de los poemas... uno puede pretender unas cosas, pero es muy difícil saber qué es lo que va a pasar con ellas, después... escapan, se van... creo que la poesía tiene esa grandeza de no quedarse nunca, no poder quedarse nunca en ningún lugar... está en constante movimiento e incluso, ya digo, tus mismos poemas con el tiempo te provocan otras cosas diferentes a ti mismo... te los encuentras de nuevo y son como amigos a los que habías olvidado y de pronto te cuentan cosas que tú mismo no quisiste poner ahí... es algo que está vivo completamente y que se deshace en tus manos y que no puedes atrapar... me parece maravilloso precisamente por eso... porque es intangible e ingobernable...
Pregunta: ¿En qué difiere el papel del poeta con el papel del actor?
Pepe Viyuela: El actor se comunica directamente con el público, también es muy efímero lo que hace y lo que cuenta, pero él es el transmisor también del mensaje... en la poesía es la poesía misma, es decir, tú escribes un poema y dejas de tener poder sobre él, se va y se va definitivamente... cuando interpretas sobre el escenario sí tienes un cierto control de lo que estás haciendo, muy fugaz, pero estás siendo el motor y el que permite que se establezca una comunicación con el público y el que está al mismo tiempo observando y sintiendo qué es lo que se está provocando en la gente cuando te está escuchando... es un acto de comunicación directo, mientras que en la poesía tú sueltas tu botella, como un náufrago, y eso llega o no llega a otras playas... otros lo leen o no... o lo rompen cuando lo leen... o escupen sobre ello... y no sabes qué está pasando, mientras que el actor cuando comunica sí sabe qué está pasando porque estamos teniendo una conversación muy fugaz que después desaparece en el tiempo y nos quedan las sensaciones dentro del espectador y de uno mismo, pero en ese momento sí estás siendo de algún modo dueño de lo que estás haciendo...
Pregunta: No sé si está siendo o está a punto de ser “Miles Gloriosus”...
Pepe Viyuela: Pues, estamos ensayando y estrenaremos el día 23 de julio en Mérida y ése es otro de los sueños y de las sorpresas que estoy viviendo en estos momentos... provoca unas sensaciones muy intensas, muy agradables... el hecho de trabajar en un teatro como éste, el de Mérida, o el hecho de interpretar un personaje que está escrito hace 2.500 años... y que ha estado navegando desde entonces por la escena y por el mundo occidental... ese soldado fanfarrón que ya dibujó Plauto... pero que ya recogería de otras tradiciones... es hermosísimo meterte dentro de esa estela y dejarte llevar por ello y decir estoy interpretando este personaje, además en un sitio que despierta emociones que no sabes tampoco cómo traducir... son las emociones que te provoca trabajar en un espacio como el de Mérida, esas piedras milenarias que han visto pasar por ellas tantos actores, tanto público, tanta historia y a tantos personajes que han quedado como fantasmas rondando y pululando por ese espacio... está lleno de magia... es un lugar especial...
Pregunta: Sí, esto estaba pensando, fantasmas, en todo caso positivos... llenos de buena energía...

Pepe Viyuela: Siempre, siempre... sí... yo pienso además... que los fantasmas deben de ser positivos... a mí no se me ha aparecido ninguno digamos, de ese tipo de fantasmas que vemos en las películas... o que nos dibujan... siempre hemos tendido a pensar que son malignos porque vienen de un sitio, supongo, del que no se debería volver, la muerte...
pero a mí me encantaría encontrarme por ejemplo, con el fantasma de mi padre... creo que sería maravilloso cruzar con él unas palabras... algunas veces ocurre, en los sueños, que de pronto aparecen los muertos y a mí siempre me ha provocado sensaciones muy agradables soñar con los muertos, con amigos, con mi padre... me provoca una sensación de bienestar... creo que es la única manera que tengo de volver a estar con ellos... ese poder que tiene lo onírico de entrorcarte y de hacerte creer que estás viviendo algo real y que uno cuando despierta dice “pero si es que esto era real, yo lo he sentido real, yo he sentido que mi padre estaba ahí, me estaba hablando... que estábamos despidiéndonos...” yo creo que los fantasmas generalmente son positivos porque nos permiten relacionarnos con realidades que habitualmente son mucho más prosaicas...

 

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Pregunta: En una entrevista, en la Cadena Ser concretamente, escuché que reivindicabas el “payasismo” y que al payaso lo consideras el verdadero héroe... ¿Qué es hoy en día ser héroe, quiénes son los héroes?
Pepe Viyuela: Bueno, los héroes siempre se han dibujado como seres muy poderosos porque vencían, porque triunfaban, porque tenían éxito... y yo creo que es muchísimo más fuerte el que no triunfa nunca pero sigue adelante siempre, es decir que no se rinde nunca, que no tira la toalla y que incluso se reinventa a través del fracaso... que el fracaso no lo hunde sino que lo convierte en un ser todavía más poderoso, pero poderoso en el sentido de ser más dúctil, de tener más capacidad para sobrevivir... no de convertirse en un mezquino, capaz de mentir... sino de convertirse en un ser que encaja los golpes y el payaso es eso, es un ser que fracasa y que hace del fracaso una fiesta... y es lo que provoca la risa, la felicidad, lo que provoca el entusiasmo de aquellos que comparten esos momentos con él... yo creo que si eso te lo llevas a la vida sería maravilloso poder disfrutar en la medida en que se puede o aprender a transformar el fracaso en algo más... que nos haga aprender a vivir, que no nos convierta en unos frustrados... el fracaso no debería tener que llevar directamente a la frustración... el fracaso debería llevarnos al conocimiento de los propios límites, a saber hasta dónde puedes llegar y hasta dónde no... a saber que se es muy valiente si se apuesta sólo por el hecho de apostar y que si se pierde, pues has perdido y no pasa nada... asumes que no has podido llegar hasta allí... no estoy hablando sólo del azar, sino de una apuesta de algo en la vida... todo el mundo quiere ser algo, lucha por ello y después la vida no le deja paso, llega a un punto en el que no puede continuar y si eres capaz de después de eso, de seguir adelante, de volver a inventarte, de volver a buscar otra posibilidad para llegar al sitio que querías, de no sentirte derrotado... a mí me parece que estás siendo muchísimo más poderoso que el héroe que siempre triunfa, que siempre vence... eso está muy bien pero a mí me gusta más lo otro... por lo menos me parece muchísimo más humano,
Pepe Viyuela

Fotografía: Pepe Viyuela, Poeta y actor

 

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me parece menos divino... lo héroes están muy ligados a los dioses quehemos heredado de la cultura grecolatina que son omnipotentes y que pueden con todo y bueno, yo no soy Dios, yo soy humano y no quiero ser Dios... y precisamente mi esencia radica en esa finitud y en saber que

héroe.

Pregunta: Hablando de héroes y payasos, creo que es inevitable hablar

de Payasos sin Fronteras, ONG de la que fuiste presidente...

Pepe Viyuela: Sí fui presidente un par de años pero por ética decidí no continuar porque es una actividad que, claro, ser presidente te obliga a estar presente en muchas cosas, a dedicarle más tiempo del que yo podía en ese momento dedicarle y... en fin, es mejor reconocer los límites, decir “no puedo con esto” porque hay otras personas que lo van a hacer mejor que yo, van a tener más posibilidades de dedicar más tiempo... y bueno, soy socio desde hace no sé si quince años y he vuelto a mis orígenes a ser socio de base...

Pregunta: ¿Qué fronteras existen hoy en día que deberíamos eliminar?
Pepe Viyuela: Pues yo creo que la de la injusticia es la más grande... la de la desigualdad, el hecho de que no todos tengamos derecho a las mismas

cosas... eso es lo que provoca todos los enfrentamientos, el hecho de que haya tantas diferencias entre unos y otros que exista gente tan rica, con tanto poder y otros que no tengan absolutamente nada que llevarse a la boca... el otro día veía unas imágenes en la televisión... estaban reforzando las fronteras... con Marruecos para que no se produjeran esas embestidas, esas entradas de inmigrantes... al hilo del partido de fútbol este, en el que aprovecharon los penalties para hacer un intento de incursión... se pueden poner todas las barreras y todas las fronteras que se quieran y electrificarlas, hacerlas cada vez más agresivas... pero no sirven de nada... no servirá nada de nada hasta que no se vaya a la raíz del problema y ésta es que se está creando una diferencia pornográfica, repugnante, entre ricos y pobres... eso no hay barrera que sea capaz de contenerlos... es como si intenta uno ponerle barreras al mar... siempre va a haber un momento en el que eso se desborde y se rompa y ésa es la razón por las que habría que eliminar las barreras de la injusticia... si se borraran, las demás no tendrían importancia, no sería necesario, nadie querría irse probablemente de su lugar de origen porque a quién le gusta,  a quién le apetece desarraigarse de su familia, de su lugar de nacimiento, dejar a la gente a quien más quiere a un sitio desconocido a empezar de nuevo... hombre, existen los aventureros pero yo creo que normalmente lo que nos gusta es estar cerca de lo que queremos... la gente no se va de su sitio porque
quiera algo que no es suyo, van buscando lo que necesitan... que es comer, tener una serie de derechos y de bienestar... y esa es la frontera fundamental, la desigualdad...

Pregunta: ¿Para qué sirven esas cosas que escuchamos “no sirven para nada”... como la poesía, las humanidades, la música, la cultura...?

Pepe Viyuela: Pues es que la palabra “servir” y la palabra “utilidad” tienen...

claro yo creo que las utilizamos hoy en día desde un punto de vista excesivamente materialista... yo recuerdo cuando quería estudiar lo que quería estudiar que era filosofía, todos mis amigos me decían “para qué sirve... qué va a hacer un filósofo...” bueno, pues hoy en día me sigo encontrando con la misma pregunta, por ejemplo con el tema de la risa, para qué sirve lo que haces como payaso, yendo a un sitio o a otro a hacer reír, cuando lo que necesitan es comida, que le construyan una casa... ¿para qué sirve la risa o el humor...?... bueno, algún día me he encontrado con esa pregunta y es que yo creo que nos olvidamos generalmente de que aparte de materia también somos algo espiritual, intangible, más difícil de ver desde luego, pero tan importante como eso... cuando, por poner un ejemplo, uno quiere reconstruir un espacio, hablemos de Palestina, y allí hay muchas cosas que reconstruir pero hay algo fundamental que va más allá de los hospitales, de las casas y del propio bienestar material y es la reconstrucción interna del ser humano, esos espacios espirituales que están cargados de odio, esos espacios que están cargados de dolor y de eso nos olvidamos y cómo se hace esa reconstrucción, pues probablemente sí sea necesario que la gente coma y que la gente tenga un lugar digno donde estar, pero es que también hay que reinventarse, vuelvo a utilizar esa palabra, hay que volver a contarle a la gente que la esperanza es posible, que es posible vivir en paz, que es posible hablar con aquellos con los que en un principio parece que no te entiendes... y todo eso desde dónde se hace, pues cada uno desde donde sepa, yo soy payaso y poeta... no soy político ni diplomático... a ellos les toca hacer otra cosa, pero a mí, si quiero estar conectado con el mundo en el que vivo, pues tengo que conectarme desde donde sé, desde lo que yo sé hacer. Creo en el valor de la risa, en el valor del humor y en sus posibilidades para limar asperezas, para posibilitar el renacimiento de la esperanza; yo estoy seguro que cuando una persona está tocando fondo, además lo sé porque lo he vivido y me lo han contado ellos mismos, cuando están en medio de la guerra, cuando están en medio del dolor y ven a sus hijos sonreír, reír, jugar, disfrutar, no sólo los están viendo reír y jugar en ese instante, sino que están proyectándose hacia el futuro, diciendo “puede ser de otra manera, podemos hacer que los niños se ilusionen con la idea de convertirse en poetas, en futbolistas y no sólo que sueñen algún día cuando sean adolescentes con ponerse un cinturón de bombas en torno a la cintura para convertirse en mártires..” si convertimos que uno solo de esos niños que está harto de ver a su alrededor imágenes de mártires y que está siendo constantemente y no sólo de forma subliminal llamado a convertirse en uno de ellos, si conseguimos que uno sólo, decida que no se pone la bomba, sino que escribe un poema... habremos conseguido muchísimo, lo que pasa es que eso no se va a saber nunca... porque bueno, es conseguir las cosas por omisión... no es un éxito... no le van a poner nunca una medalla... no sabrán que algún día tuvo la intención de hacerlo, pero si conseguimos que una cosa de esas sea posible, habremos hecho mucho y ése es el valor de las cosas que no se pueden tocar precisamente... si la poesía, la risa pudieran ser valoradas desde un punto de vista económico, desde un punto de vista material ya nos los habrían patentado y ya no seríamos, ya no podríamos disfrutar de ellas con la libertad con la que se puede... ése es el valor de lo espiritual, precisamente, que nadie le puede poner un precio y nadie se lo puede apropiar... sino, pues como se está haciendo con las plantas del Amazonas... las farmacéuticas ya se habrían hecho dueñas y las estarían patentando y apropiándoselas... eso no se puede hacer con la risa ni con la poesía ni con el pensamiento libre... ése es el espacio que nos queda y
creo que ellos lo saben... cuando digo “ellos” parece que estoy hablando de un ente extraño... pero bueno, lo sabe quien lo tiene que saber... y probablemente por eso se pongan
tantas barreras... para qué queremos poetas, para qué queremos filósofos... el propio Platón ya decía que a los poetas había que echarlos de la República ¿no?... por algo sería...

Pregunta: Son peligrosos ¿no?

Pepe Viyuela: Son peligrosos, sí... son gente ingobernable... son gente que tiene pájaros en la cabeza o es que a lo mejor tienen ideas propias... o sentimientos que no podemos atar... bueno, ése es el gran valor de la poesía,  de la filosofía... del arte, en general, también... ése es el valor, sí... que no se puede comprar...

 


Sofía Basalo. Julio 2008 [ABPress.net]

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