[ 29/Septiembre 2007] Nahal Zohar (Israel), 2 oct (EFE).- Las paredes calcáreas del Mar Muerto acogieron los acordes de la guitarra de Paco de Lucía que, tras una espera de 20 años, volvió a encontrarse con el público israelí ávido de su maestría con las seis cuerdas.
"El entorno ha sido muy bonito, extraño y raro, parecía un escenario en la luna, en medio del desierto", declaró De Lucía a Efe en una entrevista tras su presentación de anoche.
Al frente de una compañía de cante "jondo", De Lucía se desenvolvió con soltura ante un público formado por unas 2.000 personas y que no perdió detalle de cada nota, cada compás y cada guiño que elmaestro hacía a sus contertulios musicales.
El guitarrista Niño Josele, el bajo Alain Pérez y el flautista Domingo Patricio, endulzados por las voces y palmas de las cantaoras Chonchi Heredia y Montse Cortés, siguieron a pies juntillas las indicaciones y respondieron a los retos musicales del maestro.Las sinuosas curvas calizas de un cañón formado por la cuenca de un río seco fueron el sencillo entorno del escenario donde el artista ejecutó con maestría su obra.
Allí, las bambalinas fueron unas carpas blancas beduinas, mientras pequeños taburetes de madera y mimbre se hicieron primos lejanos de las sillas de los tablaos flamencos.El concierto puso el broche de oro a
Festival Tamar, que se llevó a cabo en Nahal Zohar -un área ubicada en el extremo sur del Mar Muerto- y que coincidió con la festividad hebrea de Sucot o de los Tabernáculos, con que se recuerda el Éxodo de Egipto.Publicidad
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