

Fecha inauguración y cierre: del 17 de febrero al 31 de mayo
Comisario: Paul Schimmel
Patrocinador: Fundación Jesús Serra y Seguros Bilbao
• La más ambiciosa retrospectiva realizada hasta la fecha del
internacionalmente reconocido artista japonés Takashi Murakami.
• Más de 90 obras en distintos medios como pintura, escultura, diseño
industrial, animación y moda en un recorrido único por su trayectoria
artística que profundiza en la relación entre el arte y la cultura de masas.
• Su particular mundo creativo navega entre el arte tradicional japonés,
corrientes niponas contemporáneas como el anime (animación) o el manga
(cómic), y movimientos artísticos como el Pop americano y el Surrealismo
europeo.
El Museo Guggenheim Bilbao presenta, del 17 de febrero al 31 de mayo de 2009, la retrospectiva
más importante dedicada hasta la fecha al japonés Takashi Murakami (Tokio, 1962), uno de los
artistas asiáticos contemporáneos más célebres y aclamados del siglo XX.
Esta muestra, patrocinada por Fundación Jesús Serra y Seguros Bilbao, y organizada por The
Museum of Contemporary Art de Los Ángeles (MOCA), ocupa íntegramente la tercera planta del
Museo y permite realizar una lectura inédita del trasgresor proyecto artístico del artista nipón.
Con una completa selección de más de 90 obras en distintos medios como pintura, escultura,
diseño industrial, animación y moda, la exposición, comisariada por Paul Schimmel, Curator Jefe del
MOCA, revela el particular universo de este artista: desde sus primeros trabajos de la década de los
noventa en los que explora su propia identidad hasta sus esculturas de gran escala creadas a partir
de 2000, auténticos iconos del artista, finalizando con su galería de objetos manufacturados, sus
proyectos de animación, su relación con el mundo de la moda y sus fascinantes trabajos de los
últimos años.
La relación con el anime (animación) y el manga (cómic) resulta central en la concepción estética
de este artista que debutó a comienzos de la década de los noventa. Ambos géneros son, según sus
propias palabras, “representativos de la vida cotidiana en Japón ” y tienen su origen en la subcultura
otaku, un término referido a jóvenes recluidos en sus casas y obsesionados con el anime y el manga.
Su trabajo también está influido por la cultura popular y por determinadas corrientes artísticas
europeas y americanas, de ahí que la práctica de Murakami combine brillantemente la viva paleta
del pop, la planaridad del arte tradicional japonés, y algunos elementos del movimiento Surrealista,
donde lo onírico era una parte fundamental del proceso creativo.
“A través de su carrera, Murakami ha hecho de su legado personal y artístico una amalgama de
tradiciones japonesas, europeas y norteamericanas que ha sabido combinar para desarrollar una
estética única, que ha generado una proliferación de iconos e imágenes distintivas ”, afirma el
comisario de la muestra, Paul Schimmel.
Alcance de la exposición
A lo largo de los 2.000 metros cuadrados de la tercera planta del Museo se intercalan escultura,
pintura, moda, animación y merchandising, trazando la carrera de Murakami en un recorrido
cronológico en el que sus trabajos adquieren una nueva dimensión en conjunción con los sinuosos y
luminosos espacios del edificio de Gehry.
La muestra se inicia en las llamadas salas clásicas con una serie de pinturas creadas entre 1991 y
2000 que reflejan el intento de Murakami de explorar su propia identidad a través de un meticuloso
trabajo de investigación sobre su propia marca, a la vez que utiliza sus icónicas imágenes para
construir un auténtico autorretrato, práctica que inicia a partir del año 2000 y continúa hasta la
actualidad.
El temprano interés de Murakami por el branding es palpable en Rótulo TAKASHI (Signboard
TAKASHI , 1992-2007), una obra en la que el artista se apropia del logo de la compañía japonesa
TAMIYA —líder en la producción de maquetas de plástico para modelismo—, con la que identifica
su infancia, y lo modifica, creando un rótulo con su nombre sobre el eslogan de la empresa:
“Primeros en calidad en todo en mundo”. Murakami adopta esta frase con el objetivo de hacer una
ambiciosa declaración con la que pretende mostrar su optimismo y confianza ante el clima de
desasosiego que se respiraba en el Japón de postguerra, en agonía por la profunda crisis
económica.
La evolución del avatar de Murakami
En 1993, al objeto de convertir en marca su propia identidad, Murakami creó un alter ego que
bautizó como Mr. DOB, un personaje que aúna elementos del pop estadounidense y de la cultura
contemporánea japonesa como el anime y el manga. Este avatar, inspirado en Sonic, el erizo
mascota de Sega, o en Doraemon, el popular personaje de cómic japonés, fue creado a partir de la
forma
Loop Gallery Holder
Imágenes de la Exposición Takashi Murakami en Guggenheim Bilbao
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acortada de la frase dadaísta “Dobojite dobojite” (¿por qué? ¿por qué?), tomada del cómic Inakappe Taisho, y de “oshamanbe”, una palabra de varios significados que el cómico japonés Toru Yuri usa como distintivo. A medida que la carrera de Murakami iba evolucionando, también lo hacia Mr. DOB. En menos de una década una simpática hélice de ADN (ZuZaZaZaZaZa, 1994) pasó a ser una figura redondeada, con inocentes ojos y sonrisa jovial (DOB’s March, 1995), y terminó transformándose en una criatura de feroces dientes e inquietantes ojos: El castillo de Tin Tin (The Castle of Tin Tin , 1998) y en un monstruo enorme, de cuya boca rezuma saliva y substancias extrañas, en una alegoría de las interminables ansias de consumo que tiene la sociedad: Tan Tan Bo vomitando—alias Gero Tan (Tan Tan Bo Puking —a.k.a. Gero Tan , 2002). Junto a las pinturas, la muestra del Museo Guggenheim Bilbao también acoge las más aclamadas y controvertidas figuras escultóricas de los primeros años de producción del artista como Miss Ko2 (1997), una delgada camarera de piernas largas que aspira a ser cantante de pop; o el conjunto escultórico conformado por Hiropon (1997), una joven de grandes pechos, y Mi vaquero solitario (My Lonesome Cowboy , 1998), un adolescente desnudo; ambos referencias a iconos hipersexualizados. Especialmente destacable es la espectacularidad de Segunda misión Project Ko2 (Second Mission Project Ko2 , 1999-2007), una escultura de tres piezas que muestra a Miss Ko2 como miembro de las fuerzas japonesas de defensa que se enfrenta a situaciones de emergencia transformándose en un avión de guerra. La obra de Murakami navega entre las subculturas japonesa y estadounidense, como refleja su invención del termino POKU, unión de “pop” y otaku. En el tríptico a gran escala creado en el año 1998: Surrealismo PO + KU Mr. DOB (PO + KU Surrealism Mr. DOB), su característico fondo monocromo, “superplano”, se rompe con animadas imágenes de desorbitados ojos y dientes afilados que se arremolinan al azar. Esta obra está instalada junto a una de sus esculturas de mayor envergadura: DOB en el extraño bosque (DOB in the Strange Forest , 1999). El contraste de opuestos A partir del año 2000, sus autorretratos (Mr. DOB, Inochi, Mr. Pointy, Tan Tan Bo y Oval) y sus otras creaciones continúan siendo el reflejo de la evolución personal y profesional de Murakami. Las dobles lecturas y el contraste de opuestos son recurrentes en la obra de este artista japonés: el bien y el mal, la dulzura y la perversión, el humor y la denuncia social. Es muy frecuente encontrar en su trabajo imágenes amables, de colores vivos, que revelan lecturas complejas y ocultas. Como ejemplo, las setas multicolor presentes en buena parte de su obra se han interpretado de diferentes formas: como referencia a las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki, como genitales masculinos o, incluso, en referencia a las alucinaciones inducidas por las drogas. Otros ejemplos son los simpáticos personajes Kaikai y Kiki. Sus nombres proceden del término japonés kaikaikiki, que expresa el concepto de “extraño, pero cautivador" y que fue usado en el siglo XVI por críticos de arte para describir la obra del pintor Kano Eitoku como audaz y enérgica pero, al mismo tiempo, extremadamente sensible. Kaikai y Kiki personifican esas complejas características diametralmente opuestas. Entre 2003 y 2005 Murakami creó Mr. Pointy y los cuatro guardianes (Mr. Pointy and the Four Guardians ), un trabajo basado en las cuatro deidades protectoras |
budistas: Tamon-kun (norte), Jikkokkun (este), Zoucho-kun (sur) y Koumokkun (oeste). En el centro, custodiado por estas cuatro figuras, está Tongari-kun (Mr. Pointy o “el que señala”), una enorme escultura de más de siete metros de alto, que preside la sala 304, con docenas de brazos humanos y una cabeza gigante con un singular cuerno, que se asemeja a una antena dirigida al espacio. Emblema de Buda, y también del propio artista, Mr. Ponty está sentado sobre una rana gigante que descansa sobre unos pétalos de loto. La traducción japonesa de rana es “kaeru”, que se pronuncia igual que “volver”. Murakami también se retrata como Inochi (2004), un adolescente de cabeza oval —adaptación del legendario E.T. de Steven Spielberg—, con hombros estrechos, piernas esqueléticas y brazos estirados con las palmas de sus manos extendidas, que en Bilbao aparece fotografiado en varios entornos de su vida. La muestra también acoge algunos de los trabajos más recientes y relevantes del artista como Buda oval plata (Oval Buddha Silver , 2008), considerado por Murakami uno de sus “dioses artísticos”. La escultura, de gran belleza y armonía, hecha en plata, refleja a un Buda en actitud meditante sobre una hoja de loto, que Murakami creó a petición de Naoki Takizawa, entonces creativo del magnate de la moda Issey Miyake, que le animó a concebir un carácter inspirado en Humpty Dumpty, protagonista de una canción infantil inglesa, y en Hyakume, del manga japonés, que el artista recuerda de sus lecturas infantiles. Junto a las figuras fantásticas de ciencia ficción SMPKO2 , la exposición mostrará las pinturas abstractas de Murakami, que engloban todo un nuevo vocabulario de técnicas que van desde el graffiti, al Op Art y a los efectos especiales, y cuyas superficies captan la atención del observador. Desdibujando la frontera entre lo visceral y lo virtual de la percepción, esta estrategia técnica forma parte de los amplios intereses del artista y de su creencia en el poder de la fantasía y engaño que subyace a los efectos especiales, integrando este género en su práctica artística. ©MURAKAMI se completa con una sala de proyección en la que se puede contemplar su trabajo en el mundo de la animación por medio del episodio 1, Plantando las semillas (Planting the seeds ) y el episodio 2, El secreto de Kaikai (The Secret of Kaikai ), del filme de animación Kaikai & Kiki , que narra la misión de estos traviesos personajes para investigar una fuente de poder oculto, en un mundo controlado por la inteligencia artificial. Así mismo, los visitantes también podrán visionar el videoclip del single Good Morning que Murakami realizó en 2007 para el rapero Kanye West. Finalmente, en unas estanterías de cristal cuadrangulares situadas en la salida de los ascensores de titanio se presentan unos 500 objetos de merchandising que Murakami ha desarrollado por medio de la corporación (Kakai Kiki Co. Ltd.), que, además de la realización de estos artículos, produce su propia obra, representa artistas jóvenes, organiza la feria de arte GEISAI en Tokio y desarrolla proyectos en colaboración. La exposición también incluye el trabajo de colaboración del artista con Marc Jacobs, director artístico de Louis Vuitton en 2003, por medio de algunas piezas creadas por el artista para la firma francesa. Para Murakami esta integración natural de objetos de consumo en la exposición celebra a la vez “aquellos aspectos que fusionan, reúnen y recombinan el concepto del ready-made”. Sobre el artista Takashi Murakami nació en Tokio (Japón) en 1962 y en la actualidad |
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