paranoia y repudio.
Pasión desaforada u odio encarnizado, pero siempre, en el fondo, la obsesión, la pulsión pudorosa del que sabe que una obra desnuda a su creador y quizá se tome la libertad de airear sus miserias.
En esa lucha con el ingobernable resultado final del arte se bate en todo momento el protagonista de "La vida interior de Martin Frost" -estupendo David Thewlis-, como también lo hace una película que, además, se asoma a la falla existente entre dos maneras de contar una historia tan distintas como el cine y la literatura. Así, sorprende cómo Auster yerra en algunos de los rasgos que